Swingin’ es un festival dedicado al Tap y al Lindy Hop, el baile original de Swing.

Durante 5 días, te invitamos a formar parte de un evento sin precedentes donde verdaderos íconos de estas disciplinas a nivel mundial nos visitan para compartir sus conocimientos y su arte.

Además de las clases de baile, Swingin’ tiene programado una increíble agenda de eventos nocturnos, con fiestas, conciertos y shows en vivo.

Acercate a conocer este movimiento cultural, donde la música y el baile de una era ya pasada nos recuerda cosas importantísimas que creímos olvidar. Con una visión moderna y abierta a todas las influencias actuales el Swing nos devuelve a las raíces del baile en pareja, la improvisación ritmica y la entrega total al placer en el movimiento.

Por qué?

Porque creemos en la experiencia indomesticable del Jazz para emocionar por un instante o para siempre a cualquier corazón humano.

Cómo?

Mediante el arte vivo en todos sus estados y direcciones, con el lenguaje del Jazz hablando por el cuerpo más cotidiano. Acercamos al artista más brutal, con el alumno más voraz. Creamos un escenario donde a las luces del show, hablan lo negro y lo blanco, la mujer y el hombre, la vieja África y la Vieja Europa, en esta nueva América. Hacemos noches con pista y gritos,  con copas y curvas, con baile mínimo o salvaje;  noches en comunidad recién descubierta. Cómo lo hacemos? Con Swing…

Qué?

Artistas y profesores de clase mundial, enseñando. Un seminario intenso y profundo, con las técnicas más modernas y actuales, para las danzas más tradicionales del Jazz. Es un contacto real y directo con los mejores bailarines del mundo, sin grises. Para la inspiración, la formación y el aprendizaje.

Shows poderosos. Nuevos e irrepetibles cada vez, pero con sus propias reglas y tradición. Con la perfección del artista refinado y complejo, pero con la improvisación que nos sacude de la realidad. Bailarines con la sangre bombeando ritmo sobre ritmo. Cantantes negociando su voz con el grito de libertad, el canto a los cielos, y el llanto solitario. Músicos que son el principio y el fin de la rueda entre el cuerpo y el sonido. Cada detalle del espectáculo está cuidado y ofrecido al público, para que viva su propia experiencia.

Con noches de club y pista, llevamos a sentir el Jazz ahí, cuando ocurre. Está ahí, en cada copa que mira con nosotros una banda tocar. En el tipo que se deja sacar a bailar por la improvisación, y de la mano se lleva quien lo acompañe. En el pulso eléctrico que hace saltar los brazos de una multitud. En el individualismo generoso, ya de los bronces de un músico, ya del Dj que pone su imaginación en alerta con cada movimiento de la audiencia. Cada vez que falte el sol, creamos una fiesta, un festejo de la vida.

Bailen, canten y toquen, es el momento.